Quienes Somos

Somos una comunidad de Asociaciones de fieles del Oratorio Mariano Madre del Pueblo de Dios. Cada una de éstas, según el Derecho Canónico, es una Asociación Pública de Fieles. Cuidamos primordialmente de un importante Movimiento laical. 

Nuestra Obra cuenta con cuatro Asociaciones Públicas de Fieles erigidas canónicamente y con sus respectivos estatutos aprobados:

  Asociación Clerical de Sacerdotes y Religiosos.
  Asociación de Hermanas Apostólicas.
  Asociación de Hermanas Misioneras
  Asociación Femenina Secular (para señoras o señoritas).

El número de Consagrados es de 45, de los cuales 10 son ya sacerdotes y uno es diácono transitorio. El Movimiento laical se aproxima a las 1.500 personas.

Estamos erigidos canónicamente en cuatro diócesis de Chile y dos en el extranjero: Córdoba, Argentina y Santa María en Brasil.
 

El 15 de marzo de 1978 se inicia la primera experiencia de vida en comunidad, que luego constituirán una Asociación Pública de Fieles, con sus primeros sacerdotes y Hermanos consagrados. La comunidad se estableció el año 1979 en San José de la Mariquina, actual Región de los Ríos, acogidos por Monseñor Sixto Parzinger, Vicario Apostólico de la Araucanía.

En enero de 1989, nuestro Padre Fundador, P. Sergio Mena González, es nombrado párroco de la Parroquia de San José de la Mariquina. A los pocos meses, el  22 de abril de 1989, es la: Ordenación sacerdotal de los primeros Hermanos del Oratorio, Padres Martín Donetch y José Miguel Curutchet.

El 8 de diciembre de 1991 nacen las Fundaciones de las Asociaciones Públicas de Hermanos y Hermanas Apostólicas aprobadas canónicamente por Monseñor Bernardo Cazzaro,  Arzobispo de Puerto Montt.

El 24 de septiembre de 1993 tenemos la visita del Cardenal Carlos Oviedo Cavada al Oratorio Central de la Obra, en Santiago, donde celebra la Eucaristía con los Padres y fieles del Oratorio.

El 15 de agosto de 1995, Monseñor Bernardo Cazzaro, da la aprobación canónica a la Comunidad de Hermanas Seculares.

El  22 de febrero de 1996 se funda la Parroquia Madre del Pueblo de Dios en Puerto Montt, en el sector de gran pobreza, Villa Artesanía, Las Industrias y Chile Barrio, Cayenel.

En el año 1997 recibimos la primera escuela propia del Oratorio Mariano en un sector pobre de Puerto Montt. Es lo que ahora se denomina Colegio Santa María.

El año 1999 está marcado por los trabajos en Santiago, en varios Liceos  y por  la alegría de contar con un sitio en Maipú, donde se asentó el Oratorio Mariano.

El año 2.000, el Año del Jubileo: Ordenación sacerdotal del P. Iván Leng en Puerto Montt, Ordenación sacerdotal del P. Raimundo Mena, incardinado en Santa María, Brasil. También se da inicio a una Cdd. de Hermanas Misioneras, con el carisma de llevar el Oratorio a todos los lugares del mundo. Se bendice el Internado de la Parroquia de San José de la Mariquina. Se funda el primer grupo mariano de señoras en Alemania.

El año 2001: Inicio del trabajo en la diócesis de San Bernardo. Santuario de la Virgen de Chena. Nuestro padre Fundador asume la parroquia del Hospital en San Bernardo.

En el año 2010 somos erigidos canónicamente en la diócesis de Valparaíso, por Monseñor Gonzalo Duarte.

El año 2011 se da inicio al Liceo Mater Populi Dei , en San José de la Mariquina.


 Paralelamente, se fueron fundando misiones en Argentina, Brasil, Colombia, México. Varias de ellas ya tienen reconocimiento oficial de la Iglesia, con los decretos episcopales correspondientes. En las demás diócesis se esta buscando ese reconocimiento.

 

Fundamentos

La Visión del Oratorio Mariano viene dada por la preocupación muy grande de nuestro Padre Fundador por los sectores más desposeídos.  Ver el desamparo social de los sectores más vulnerables de nuestro pueblo, la irrupción de las sectas que los separan de la Iglesia, y especialmente los privan de los sacramentos.

Nuestro Fundador desarrolla una profunda confianza en el pueblo, en el sentido de que cualquier persona que recibe una adecuada formación, tanto religiosa, como humana, es capaz de transformarse en un protagonista de la historia. Más que dar “cosas” a los pobres, es darles Formación, especialmente religiosa, porque de allí viene todo lo demás.

Por eso funda el Movimiento del Oratorio Mariano, con la finalidad de que, por medio de los grupos marianos, toda persona pueda ir adquiriendo una formación integral, bajo el amparo de la Santísima Virgen. En definitiva, se trata de alcanzar la vocación universal de toda la Iglesia: formar santos.

De allí viene nuestra Misión, que consiste en trabajar en todos los medios posibles, que ayuden a desarrollar en el pueblo fuertes valores cristianos.

En el plano más religioso, hemos ido formando un Movimiento popular de muchas personas, con nuestros grupos marianos de autoeducación. Hemos ido formando centenares de Oratorios, donde pedimos a la Santísima Virgen que Ella venga a cambiar las formas de vida de todas las personas.  (listado de lugares)

En Puerto Montt contamos con un Centro de Atención para niños con problemas familiares, alrededor de 70 niños de muy escasos recursos y una Escuela Primaria con 380 niños.  En San José de la Mariquina,  hemos abierto un Policlínico y un  Jardín infantil  en un sector de alto riesgo social, además de la emisora Radio María, para atender las necesidades de la gente del campo. Ahora último también un Liceo de Enseñanza Media. En Santiago, Maipú, un pequeño Policlínico dental. También estamos presente en sectores de extrema pobreza en Argentina (Córdoba, La Rioja, San Luis, Tucumán, Catamarca, Salta y Rosario); Colombia (Soacha), Brasil (Santa María) y México (Guadalajara y Michoacán)

Tenemos el anhelo de vivir esta Misión en forma universal. Nuestro Padre Fundador nos ha dado la tarea de “yo los envío, vayan e incendien el mundo”.

Los Valores son la forma en que tenemos que desarrollar nuestra Misión. La primera pregunta es ¿cómo llevar a personas con múltiples problemas sociales a la práctica de la vida cristiana y de la búsqueda de la santidad? La respuesta es:

  • Poniendo a la Santísima Virgen, como Madre que crea un ambiente de familia y de amor. Nadie se convierte sin amor.
  • Fundando grupos marianos que sea una estructura social donde las personas se sientan “parte de algo”, parte de una familia, la del Oratorio Mariano.
  • Creando una estructura gradativa, para que el crecimiento sea “paso a paso”, para conseguir verdaderos cambios que se vayan haciendo duraderos en el tiempo.
  • Haciendo resaltar que toda persona tiene grandes cualidades. Que la gran tarea de la vida es corregir las cualidades malas y desarrollar las buenas. Es una forma de entender la autenticidad, que me lleva a valorizarme a mí mismo, hasta descubrir cuál es mi tarea en esta vida, como una forma de responder a mi vocación en Cristo y la Iglesia, que se traduce en una búsqueda apasionada por la santidad.
  • Utilizando todos los medios para formar personas, pero permaneciendo en una forma sencilla y humilde, para que los pobres se sientan “en casa”.

 

Editorial | Historia | Que Hacemos | Pastoral | Multimedia | Colaboraciones | Webmail